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Traducciones

Territorio y Patrimonio
Críticas
escrito por Demian Schopf   
05 de noviembre de 2010

  Territorio y Patrimonio es el título convoca a cuatro singularidades aparentemente irreducibles bajo un supuesto sino común. Quizás cabría, en este punto ―y a propósito del título de esta muestra―, intercalar una breve observación sobre las prácticas curatoriales en nuestro país ¿Cómo se explica, por ejemplo, la ausencia de una curatoría en torno al hilo y a la aguja en un país donde esos materiales constituyen ya parte del sentido común de lo que enseñan numerosos artistas en una gran cantidad de escuelas?

  Yo recuerdo haber diseñado y confeccionado un vestido en calidad de oyente de un curso de Justo Pastor Mellado en la Universidad Católica. Recuerdo las profusas horas y horas de análisis de la obra de Dittborn en las clases de Guillermo Machuca en la Universidad Arcis y también me acuerdo de haber visto, en esa misma época, las obras de Nury González ―que ahora es profesora en la Universidad de Chile― y de Mario Soro, que es profesor en muchas escuelas de arte. ¿Cómo es que jamás se ha organizado una muestra en torno a cuestiones de género y de hilo que incluya las obras paradigmáticas de Dittborn, de Leppe ―cuyo cuerpo recuerdo colgado de un perchero―, de Duclos, de Villareal, de Soro y de tantas otras máquinas de coser…?


"Apropiación" de Carolina Sánchez. Cartón. Dimensiones Variables, 2010

  Dicho sea de paso: la ‘máquina de coser’ ―la de Lautréamont, que se encuentra azarosamente con un paraguas sobre una mesa de disecciones― es metáfora del montaje y del fragmento recortado por el caos, ambos son la antesala histórica del collage y del desplazamiento, este conjunto lo es de la Vanguardia y la Vanguardia de la Modernidad ―acaso el más universal de los patrimonios y el más general de los territorios occidentales (a los cuales pertenece, también, el “Extremo Occidente”). Evidentemente no es este el lugar para resolver estas curiosas paradojas curatoriales chilenas, pero si para enunciarlas…


"L a P s O" de Valentina Escuti. Video. Dimensiones Variables, 2008.

  Hace poco más de un siglo, Gottlob Frege y Bertrand Russell, por separado, se propusieron la creación de un ‘lenguaje lógicamente perfecto’ que abarcara, también, al Lenguaje Natural en su Conceptografía (o al menos algunas de sus regiones). Wittgenstein, en su Tractatus, insinuó que ese propósito constituía un sinsentido manifiesto, porque la perfección lógica ya se encontraba del todo realizada en el lenguaje ordinario. Algo parecido ocurre —o parece ocurrir— actualmente con la herencia formal ‘moderna’ en el arte contemporáneo (que algunos llaman posmoderno sin saber que obrando así admiten la preciosa persistencia de lo moderno). Así podemos leer, por ejemplo, el trabajo de Rosario Ateaga como una revisión de una operación perfectamente posmoderna: el Pictorialismo. Esto remite, lejanamente, al ‘pictorialismo’ de los primeros fotógrafos del Siglo XIX y más cercanamente a la revisión crítica que ha tenido en manos de fotógrafos como Jeff Wall o Hiroshi Sugimoto en contraposición al ’objetivismo’ de la Escuela de Düsseldorf (de los Becher hasta Gurski, Struth, Ruff, etc...)—que parece abogar cada vez más por la idea de que el mundo es un set y que, por otra parte, se ha ido volviendo más y más académica, yerma, decorativa y aburrida.


De la serie "Kodak Advantix" de Rosario Ateaga. Fotografía Análoga. 100 x 53 cms. 2010.

  El estatuto que adquieren los fragmentos en el trabajo de Constanza Cabera y, sobre todo, el modo como esos fragmentos son presentados, no puede dejar de recordar a la más clásica de las imágenes que Benjamin utilizó para ejemplificar su manera de contextualizar la ‘alegoría’ del Drama Barroco Alemán en la modernidad: un viejo escaparate de bulevar en donde objetos pasados de moda se atiborran ante la melancólica mirada del paseante Baudelaire. Pero los objetos de Constanza Cabera han sido excavados, como testimonian dos videos. Nunca llegaron al escaparate sino que quedaron bajo tierra. Ahora reaparecen como si fueran una pieza de alguna ruina arqueológica y el testimonio fragmentario de un devenir al cual la fugacidad le es una cuestión intrínseca. En una lógica parecida, el trabajo de Valentina Escuti constituye registro de sucesivas sesiones de reparaciones ―de parchados― de un lugar que se vuelve a visitar cuando ya está completamente deteriorado y atiborrado no de ruinas pero sí de azulejos que se han desprendido de las paredes. Se trata de una secuencia en loop donde se ve como el espacio ‘envejece’ y ‘rejuvenece’. En palabras de la autora: “se puede ’borrar’ todo desecho…Es un círculo sin fin, construir espacios limpios, pulcros, que con el habitar y pasar del tiempo van llenándose de capas de desecho y limpieza, una tras otra…”. En el caso de Cabrera lo alegórico se objetualiza, por ejemplo en la aparente banalidad de una peineta o de un zapato. Según declara la misma artista: “Siendo éste un terreno habitacional, las personas que habitaron este espacio, son parte de esta idea y con las personas, todos los sucesos que ocurren en él configuran de alguna manera el territorio”. Tengo la impresión de que aquí el objeto en tanto ‘contendor alegórico’ posee cierta relevancia en tanto tal (incluso más que las historias ahí atrapadas, de las que nada sabemos…salvo que interesan genéricamente, o cual no deja de ser pardójico). En el caso de Escuti, lo relevante no parecen ser tanto los escombros mismos como el registro y confusión del ‘devenir parchado’ y del ‘devenir escombro’.

  Carolina Sánchez presenta dos maquetas armables de dos objetos patrimoniales: el MAC y la Torre Entel. Cien planchas de cartón son dispuestas sobre una mesa junto a las respectivas instrucciones para que lo visitantes armen las maquetas. Otra mesa, en tanto, es el lugar donde el público debe dejar su maqueta armada. Aquí el foco parece estar puesto en la relación entre espectador y espectáculo (en el sentido menos miserable de ese término), cuestión que, por otra parte, se extiende desde el Dadaísmo hasta la Estética Relacional de Nicolas Bourriaud.


"Archivo en Tránsito" de Constanza Cabrera. Video y Objetos Encontrados. Dimensiones Variables, 2010


  Hemos esbozado aquí un marco conceptual para esta exposición bajo las condiciones mínimas que supone una publicación como esta, pues es evidente que cada obra reclama un análisis mucho más exhaustivo. Antes de concluir quisiera, no empero, declarar mi más acérrima militancia con la idea de que cada obra constituye una singularidad única e irreducible. Es, por así decir, algo imposible de enmarcar en discurso alguno. Borges, refiriéndose a otra cosa, lo ha formulado mejor que yo: “La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Estos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso… Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial no rige para los inmortales” (El inmortal).


"Territorio y Patrimonio"
Curador: Cristián Salineros.

La exposición permanecerá abierta al público desde el 27 de Octubre al 10 de Diciembre de 2010
horario de visita: Lunes 10:00 a 20:00 hrs. y Sábado de 18:00 a 20:00 hrs.

Sala A.M.
Facultad de Arte, Universidad Mayor
Santo Domingo 711
Santiago - Centro

 

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