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Lie To Me
Críticas
escrito por Pedro Pablo Bustos   
29 de diciembre de 2009

  La imagen ya no puede imaginar lo real 1. Esta idea, tomada del flujo de pensamientos que traman un libro de filosofía, entre otros posibles asuntos remite, a las posibilidades de construcción de sentido en el mundo actual.

  Y porque lo es ella misma, no puede ya imaginarlo, sentencia el pensador citado. Situación de la cual es posible revisar a continuación un episodio, conjeturado y eficazmente consumado.

  En 1982, nace Yuri Firmeza, en la ciudad de Sao Paulo, Brasil. Es graduado en Artes Visuales, por la  Facultad Grande de Fortaleza. Ha concretado, desde el año 2003, más de 39 exposiciones, individuales y colectivas. Su obra es coleccionada por instituciones como el Centro Cultural Banco Nordeste de Brasil y el Museo de Bellas Arte de Rio de Janeiro.  Ha publicado tres libros de artista y una serie de artículos sobre arte contemporáneo en diversas revistas. Hoy cursa un Magister en Poéticas Visuales, en la Escuela de Comunicación y Arte de la Universidad de Sao Paulo.

  En agosto de 2005, Yuri fue invitado por el Director del MAC do Dragao do Mar, Ricardo Resende, a participar en el programa “Artista invasor”, bajo dos premisas: no agredir físicamente al público y no perjudicar las obras de otros artistas. Se acordó también, que la invasión podía expandir sus límites fuera del recinto y que su lanzamiento tendría lugar los primeros días del año siguiente.

 

  Previo a él, dentro del programa en cuestión, el artista Solón Ribeiro ocuparía el recinto, con fotografías de la última performance de Helio Oiticica, realizada en 1978 durante el evento “Mitos vagabundos”. Surgieron allí permutas, cambalaches, temas de reflexión entre ambos, como la creación de mitos y la existencia de héroes -  marginales dentro del arte, a través de lo cual, las intuiciones de Firmeza acerca del sistema y sus funcionamientos, motivadas por la lectura de los escritos del sociólogo Pierre Bourdieu, comenzaron a ganar solidez.


  A Yuri, la idea de invasión lo remitió a lo colectivo, a la irrupción, a la ocupación ilegal.  Siguiendo sus palabras: si Bourdieu nos presenta las amarras, las dependencias, las fuerzas e intereses existentes dentro de ese complejo sistema que está compuesto y regido por distintas piezas, que van desde artistas hasta empresas “comprometidas” con una pseudo responsabilidad social a costa de incentivos fiscales, pasando por una serie de otros  elementos  significativos… debería ser inherente a la “invasión”, un análisis crítico del mundo del arte; la concepción de un artista – hacker, así, me pareció apropiada 2.

  Artista, museo, público, crítica, circulación mediática, fueron los elementos que Firmeza de manera acotada identificó, dentro del discurso señalado, como necesarios para que una obra de arte lograse tener valides. 

  De tal modo, siguiendo el camino amarillo, costurando reflexiones, diálogos, textos y anotaciones, surgió “Souzouzareta Geigutzuka”, expresión japonesa que significa “Artista Inventado”. Mientras “Geijitsu Kakuu”, vale decir “Arte Ficción”, fue el título escogido para la exhibición. ¿Y por qué en japonés?. Pues la herencia de la sangre, hizo acto de presencia.

  Ocupar la sala con un intercambio de correos electrónicos entre Firmeza y Tiago Themudo, amigo y profesor de filosofía, fue lo programado. El contenido del epistolario, sería una conversación acerca de los temas inherentes al referido proceso de creación, desde sus comienzos hasta la víspera de la vernissage.

  Obras, currículum, biografía, poética, eran el paso siguiente, para completar la fábula del autor venido del lejano oriente, anunciado como uno de los máximos representantes de la fusión entre estética, robótica y experimentación genética, quien por cierto, aterrizaba por cuarta vez en Brasil.

  Se emprendió una labor de marketing en torno a la figura de Souzouzareta y su muestra, vale decir, la puesta en marcha de una estrategia de posicionamiento, mediático principalmente, reconociendo la relevancia que tal procedimiento detenta, en la actividad artística y en general, dentro de la sociedad contemporánea, configurada por una lógica de mercado. Fue la ocasión para otro personaje, Ana Monteja, asistente de prensa, quien comenzó a difundir información, ficticia claro está, a diversos medios de comunicación, enviando emails y realizando llamadas telefónicas.

  Desde el inicio, Yuri Firmeza planteó al Dragao do Mar, su voluntad de no ser nombrado en el procedimiento, ante lo cual surgió la incertidumbre, en torno al nivel de compromiso institucional, con el hecho de propagar en los medios, la exposición ficticia de un falso artista, sin producción efectiva. Finalmente la propuesta fue aceptada, dejando en claro, desde el primer texto escrito por Ricardo Resende, publicado en la Web de la institución, que el artista nipón era imaginado, sin revelar claro, la sustancia del propósito.

  Otro escrito de Resende, junto a uno elaborado por la crítica de arte Luisa Duarte, quien citó la obra de Michael Craig - Martin “An oak tree” (1973), como preámbulo a la idea desatada, fueron consumando el proceso de legitimación, apelando a conceptos como “intuición”, “sensibilidad” y “fe”, a propósito de la obra que estaban considerando.

  Pero asomaron las tenciones del trabajo. Dentro del Dragao do Mar, fue sugerido que Yuri informara a la prensa, sobre el carácter embustero del artista japonés y su ingenio, antes de que circularan las gacetas. Habría sido completa contradicción la obediencia.

  En sincronía con la inauguración del evento, el 10 de enero de 2006, los dos periódicos de mayor prestigio en Fortaleza, publicaron el material enviado por Ana Monteja. Entonces fueron comunicados del encubrimiento, por la asesoría de prensa institucional. Al día siguiente, anunciaron la “farsa”, movidos por la vehemencia.

  El corporativismo entró en escena, al sentirse los periodistas atacados por el “artista invasor”, quien desnudó la mezquindad de conocimiento sobre arte contemporáneo del gremio y por cierto, la poca rigurosidad demostrada, al no corroborar la información recibida, previo a su divulgación.

  De tal suerte, el soporte fundamental de la obra, fueron los rotativos en papel, que no advirtieron el hecho, sintiéndose víctimas, apuntando sus dardos a Firmeza y las herramientas por él utilizadas para desarrollar su labor y sobre todo, al MAC por su complicidad en la difusión de información farisea, señalando además su falta de autocrítica.

  El trabajo adquirió entonces, una sonoridad intensa, que sobre todo llamaba la atención al quehacer de la prensa, en relación al arte y la cultura, poniendo a prueba también la autonomía y el vigor de un organismo estatal, frente a la impostura de una obra de arte.

  Finalmente periodistas, junto a críticos de arte y especialistas de otras disciplinas, comenzaron a levantar reflexiones con mayor altura de miras sobre el hecho, que ha llegado inclusive a ser considerado material de estudio en escuelas de comunicación. Nombres como Aracy Amaral, Hermano Vianna, Pedro Mesquita y Solon Ribeiro, más los escritores antes mencionados y otros aquí no citados, desplegaron su mirada para generar conocimiento a partir de este episodio.

  Yuri procuró articular un corto circuito dentro del sistema y con ello, generar interrogantes, sobre los roles al interior de este y el sentido y responsabilidad de aquellos en su funcionamiento.

  Sentido, palabra dos veces mencionada en este relato, es a fin de cuentas, el centro de la reyerta, como recurso expandido de la imagen, que supera los emprendimientos iconográficos, a través de los múltiples canales donde transita la información. Cabe la interrogante, ¿Qué tipo de brújula estamos utilizamos para llegar a puerto?

  Oscar Wilde, en su obra “La decadencia de la mentira” (1889), abogó a favor de la misma, argumentando que era la única posible atribución del arte; inventar cosas, hacer y decir engaños, bellamente.  

  Boris Vian, entre 1946 y 1948, escribió una serie de libros bajo el pseudónimo de Vernon Sullivan, supuesto autor norteamericano de gran éxito, a quien debió finalmente desenmascarar, dejando atrás el disimulo de ser su traductor, ante las sanciones recibidas por la crudeza de los contenidos publicados. Por su lado, Jorge Luis Borges, compuso una reseña con el epígrafe de “El acercamiento a Almótasim”, oficialmente publicada en formato de cuento en 1942, en la cual hizo referencia a un falso texto, asunto que debió confesarle a su  amigo y colega Adolfo Bioy Casares, cuando este solicitó a su editorial en Londres un ejemplar del escrito referido. 

  Son relaciones que dan cuenta de la reiterada invocación a la estrategia del disfraz, desde los ámbitos creativos. Cuestión que a través del  tiempo, los medios de comunicación, han llevado a su paroxismo, diseminándolo a todos los ámbitos de la sociedad, sobrando a la complicidad antigua entre imagen, poder y manipulación ideológica.

  Ilustrativo resulta mencionar, el manejo mediático frente a las guerras, sobre todo a partir del enrolamiento de la fotografía como testigo privilegiado, siguiendo lo manifestado por  Susan Sontag en su libro “Ante el dolor de los demás” (2003). Siendo el ejemplo más cercano en el tiempo, la propaganda fallida que el gobierno de George Bush emprendió para convencer al mundo de su invasión a Irak, tras los atentados del World Trade Center y por supuesto, la captura y transmisión de estos en tiempo real, lo mismo para los acontecimientos de la mencionada ocupación.

  Del arte lo corrompido. Estampa saturada. Ausencia. Presencia. Visibilidad. Urgencia. Las apariencias del mundo trastocadas en certidumbres. ¿Nos importar todavía la verdad?.  Una señal nos podría conceder, quizás, la presencia de un artista inventado, portador de un arte jamás realizado, circulando al interior de nuestro perímetro.


Notas:
1 Baudrillard, Jean. "El crimen perfecto". Editorial Anagrama.     Primera ed. Barcelona. 1996. Pág. 15.
2 Firmeza, Yuri. “Souzousareta Geijutzuka”. Oficinas de Expresión Gráfica. Primera ed.  Fortaleza - Caerá. 2007. Pág. 10.


Bibliografía:
    •    Baudrillard, Jean. "El crimen perfecto". Editorial Anagrama. Primera ed. Barcelona. 1996.
    •    Bourdieu, Pierre. “Las reglas del arte”. Editorial Anagrama. Tercera ed. Barcelona. 2002.
    •    Firmeza, Yuri. “Souzousareta Geijutzuka”.  Oficinas de Expresión Gráfica. Primera ed.  Fortaleza - Caerá. 2007.
    •    Le monde diplomatique. “El imperio contra Irak”, compilación de artículos. Editorial Aún creemos en los sueños. LOM ediciones. Santiago. 2003.
    •    Página 12. “Almotasím ha desaparecido”. Gary Vila Ortíz.  http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-1011-2005-119.html
    •    Sontag, Susan. “Ante el dolor de los demás”. Editorial Alfaguara. Primera ed. Madrid. 2003.
    •    Wilde, Oscar. “La decadencia de la mentira”. http://books.google.cl/books?id=riNQkO_DhcC&dq=la+decadencia+de+la+mentira&printsec=frontcover&source=bl&ots=HIELIMshQR&sig=B0n4FwHxFGBFgeWvTk7a2UXfsHk&hl=es&ei=61NMSrKDHJSVtgeBoaWiBA&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=5
    •    http://es.wikipedia.org/wiki/Boris_Vian

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