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Traducciones

Epílogo Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral CCMGM 2010
Ensayos
escrito por David Maulen   
30 de noviembre de 2010

 Lo que debía, pudo ser.

(…) ¿Cómo articulamos los conceptos de desarrollo local y desarrollo cultural?¿Qué lugar debe ocupar lo cultural en la planificación local y lo local en la planificación cultural?¿Cómo generamos espacios participativos efectivos para que la ciudadanía se involucre en los procesos de planificación cultural?¿Cómo transformamos el conocimiento en innovación? ¿Qué instrumentos adicionales a los existentes sería necesario incorporar para fortalecer la gestión cultural en las regiones?

VII Convención Nacional de la Cultura, 2010


  Hasta donde mis medios y contactos me lo han permitido, he seguido con el mismo detalle que los últimos 13 años, el devenir del inmueble en comento: CCMGM, UNCTAD III, Diego Portales.

  Escribí una carta pública, no por gusto personal, explicando algunos de los motivos que me llevaron a tener que apartarme del proyecto curatorial del que participé en su formulación, y que ganó; para el Nuevo Centro Cultural GAM. Más que dimisión “voluntaria”, fue una tardía medida de autoprotección. Entre más compromiso y voluntad a hacer sacrificios por el proyecto demostré, peor fue el trató que recibí hasta el punto de poner en riesgo elementos profesionales, y de dignidad personal que en ningún caso debe nadie.

  Reglón aparte que se me excluyó, desde el principio, de todo espacio de conversación con las personas encargadas del proyecto por parte del MOP, la Corporación Cultural, y el equipo de arquitectos que realizaron el centro cultural (aparte de desestimar el interés del Ministro de Cultura por conversar sobre el proyecto, cosa desde cualquier ángulo, entre otras varias, profesionalmente torpe y prejuiciosa). Siendo que yo era el único que tenía experiencia concreta en el manejo de situaciones referentes a recuperar el edificio, y restituir su sentido original, dentro del equipo. Y ni siquiera se me entregó un propuesta de convenio laboral prometida, aumentando con esto la caótica extorsión para pasarme a llevar a mi y la gente comprometida conmigo.

  No soy una persona que busque figurar permanentemente, pero no puedo estar sino en desacuerdo con que algunas personas se permitan autonombrarse unilateralmente mis representantes, y malogren espacios de encuentro que han costado esfuerzos ajenos, y que de por si fueron conseguidos gracias a esos esfuerzos ajenos con el fin de producir cosas que van más allá del beneficio individual de los autodenominados representantes ocasionales.

  Además de un malogramiento progresivo de mis recursos como investigador y profesional, mis archivos, se pasó a llevar a mucha gente que colaboraba con su sacrificio y esfuerzo, al éxito del proyecto; situación con la que no podía estar de acuerdo. Tengo que afirmar, que no fue ningún juego dimitir, y dejo el enlace a la carta abierta de explicaciones si alguien necesitara profundizar.


  Pero el debate de trasfondo que espero se haga, es el que sigue pendiente, y que en inicio tenía enormes perspectivas de realización a través de la propuesta curatorial que me comprometí a elaborar, y por la cual realicé importantes sacrificios para su materialización.

  Espero este sea el debate que se retome realmente, en vistas de las lamentables actitudes y consecuencias negativas de quienes abusaron del compromiso y trabajo, mío y de otras personas que erróneamente se sintieron convocadas; qué pronto tomen consciencia los irresponsables de la gravedad de lo que estaban haciendo.

  Agradezco a los administradores de este espacio, y de los otros espacios de donde he recibido señales de apoyo desinteresado, que refuerzan la confianza en que la solución mejor está cerca de un trabajo horizontal donde verdaderamente el grupo (y sus espacios colectivos) es el beneficiado, a diferencia donde esta frase es solo retórica oportunista y demagogia.

  Veo que se ha hecho mucho, pero también que ciertos aspectos fundamentales se dejaron afuera.

  Efectivamente, la historia del edificio para la UNCTAD III y CCMGM; no es solo la épica de 1971 y 1972.

  El edificio es la concreción de un proyecto estado-desarrollo, que en forma y contenido atravesó la mayor parte del siglo XX en Sudamérica, y llevaría en términos muy concretos a la discusión para un modelo alternativo de desarrollo, de los países que no pertenecemos ni a las grandes naciones capitalistas, ni en ese entonces, a las del desaparecido bloque socialista soviético. Tampoco planteaba aislarse ridículamente de lo que ambos posturas proponían (estos puntos los he escrito antes, pero hago aquí una síntesis). Más bien se trataba definitivamente de enfrentar el desafío de la consolidación de todos los recursos y las contradicciones para estructurar una verdadera definición de lo que podría ser nuestro modelo cultural, y los desafíos complejos que eso requeriría.

(…) Los bienes muebles e inmuebles de la Comisión (UNCTAD III) serán
transferidos al Fisco… La administración de estos bienes será confiada al
Ministerio de Educación Pública, Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos PARA QUE SE DESTINEN PREFERENTEMENTE A reuniones y congresos internacionales y nacionales, a salas de conferencias, exposiciones, conciertos, teatro y otras ACTIVIDADES EN BENEFICIO DE LA CULTURA POPULAR”

ARTÍCULO 25
Ley Número 17.457
Diario Oficial
Santiago, viernes 23 de julio, 1971.


  Después de la discusión de la UNCTAD III, un equipo dirigido por Irma Cáceres y Sergio González se encargaron de administrar el Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral. Un modelo de gestión para un inmueble de lo que se perfilaba como futuro Ministerio de Cultura. Lo que hoy es el Consejo de Cultura.

  La idea, en cierto sentido, era continuar en el medio nacional, con la equivalencia y complejidad de la enorme suma de factores que se discutía en la UNCTAD III, definidos ya como la generación de un modelo cultural nuevo.

  Para fines del año 1969, ya un equipo integrado por el arquitecto Pérez de Arce, proyectaba un nuevo edificio para el Ministerio de Educación, terminado el Parque Bulnes, con características y funciones, en cierto sentido similares (políticas educativas para el país, teatro moderno, etc.).

  Algo que crispa tanto a cierta gente hoy, el motivo del edificio, significaba enfrentar un problema que pocas veces se alcanza, en la madurez de países como el nuestro, a plantear. La consolidación de un modelo cultural en permanente transformación, que tuviera en concreto que ver con la realidad local, y de países equivalentes. Sin perjuicio del intercambio con otros modelos. Esa era una problemática que se discutía en la CORFO, en la ECOM, UTE, CORMU y diversos organismos afines.

  Por lo tanto, cuando el fundamento del edificio después de la conferencia era, consolidar y difundir la cultura popular, no se trataba de artesanías exclusivamente. Si no como todo lo que el concepto de cultura comprometía. Para acercarse a estas ideas basta leer la Declaración de Políticas Culturales de la UNESCO, Conferencia Mundial de Políticas Culturales, México 1982:


Identidad Cultural
La Dimensión Cultural del Desarrollo
Cultura y Democracia
Herencia Cultural
• Creación Intelectual y Artística, y Educación por el Arte.
Interrelaciones de la Cultura con la Educación, la Ciencia y la Comunicación
• Planificación, Administración y Fortalecimiento de las Actividades Culturales
• Co-Operación Cultural Internacional


  Desde la interpretación local de perspectivas como estas, Irma Cáceres de Almeyda empezó a trabajar, inmediatamente después de la Conferencia de las Naciones Unidas (abril-mayo, 1972), con el Instituto de la Mujer en el Edificio de la “Torre UNCTAD”, NO como un organismo asistencialista, sino junto a Maria Eugenia Bilbao, y demás colaboradoras; en un real catalizador de la capacidad de las mujeres de todo el país, en formación, educación, gestión, recursos del país etc. Fué un proyecto interuniversitario, e interregional de capacitación de mujeres sobre la realidad nacional. Tan participativo como se pudo entonces. Para hacer de verdad: “un edificio con vida propia”.

  Luego se empezó a implementar un plan para consolidar y difundir las estructuras y actividades de las distintas manifestaciones sociales, con prioridad a lo que proponían las organizaciones de trabajadores, de trabajadores industriales y organizaciones campesinas, estudiantes, movimiento de pobladores, y énfasis en todas las áreas que tuvieran que ver con el desarrollo del país, en economía, ciencia, tecnología, educación. Y complementario a estas actividades también manifestaciones de teatro, danza, etc. Es decir, un verdadero modelo cultural.

  De no haber sido así, el “edificio del pueblo”, tampoco se hubiera maternizado de la forma excepcional en que lo hizo, y eso es una realidad indesmentible; aún cuando han pasado décadas en que se ha prendido olvidar, o borrar, este hecho que en si mismo hizo posible esta infraestructura; el fundamento de sus objetivos.


“(...) Este edificio, conocido hoy como Diego Portales, es, sin lugar a dudas una de las contribuciones más importantes de Chile al modernismo en América Latina, constituyéndose en testimonio de un momento ejemplar de la planificación urbana y de la innovación en el siglo veinte. Junto al extraordinario valor arquitectónico del edificio, es de primerísima importancia subrrayar su significación histórica, política y cultural. La singular historia de este proyecto se revela como un raro caso de realización colectiva entre el Estado Chileno y su Pueblo”.


Georg Schollhammer
Director del proyecto: Documenta Magazines/Ed. Taschen (2005 - 2007).


  Al día de hoy, incluso economistas como Sebastián Edwards (Henry Ford II Professor of International Business Economics at the Anderson Graduate School of Management at the University of California, Los Angeles, UCLA), defensor del neo liberalismo, señalan recientemente la desprotección a los trabajadores como uno de nuestros principales déficit culturales para enfrentar el desarrollo de nuestro país. En perspectiva de naciones mineras como Australia, que han fijado en la protección de sus trabajadores, el eje de su consolidación como nación internacionalmente reconocida, con una verdadera, cohesionada y profunda mirada a largo plazo. En el modelo que efectivamente se materializó en el Centro Cultural Metropolitano, se trataba de una dinámica participativa, de generación de conocimiento. Toda esa experiencia única es un patrimonio incalculable que debe ponerse en relación a los grandes temas que siguen estando presentes a la hora de plantear un modelo de desarrollo vernacular. Muchos son los ejemplos de cómo esta riquísima trayectoria de entonces, fue objeto de estudio y aplicación, en los más diversos campos de la cultura y el desarrollo, en las latitudes y contextos más diversos.


“(…) De edificios UNCTAD, esto se convirtió en Casa de la Cultura destinado a congresos nacionales o internacionales: los sindicatos y agrupaciones campesinas tienen especial trato, los estudiantes también”

Julio A. Yubero
Abogado del CCMGM
Ministerio de Educación
Revista “Quinta Rueda”, artículo “Vivir estilo UNCTAD”, diciembre 1972.


  Este inmenso capital no es una fábula, Irma Cáceres desarrollo todo este programa, con todo el resto de la gente que trabajó con ella, en un modelo totalmente sustentable, dándole espacio a las expresiones ciudadanas que lo requerían, cobrando precios de costo básicos, que sin embargo jamás requirieron una ley especial de presupuesto para funcionar. Integrado al gran corazón urbano que era el comedor popular.

“(…) En la actualidad, a menos de un año de su inauguración, el actual Edificio de la Cultura “Gabriela Mistral”, sigue siendo sede de grandes eventos internacionales y de un sinnúmero de reuniones de organismos nacionales de los más diversos órdenes.
Entre aquellos podría citarse el Consejo Mundial de la Paz, el Seminario Latinoamericano de Mujeres, Organización Mundial de la Salud, Congreso de la Unión Deportiva Militar Sudamericana, 6ª Jornada Iberoamericana de Derecho Aereonáutico y del Espacio, Sesiones Ordinarias de la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana de Estudiantes, Confederación Internacional de Cooperativas, y muchos más”,

Irma Cáceres de Almeyda,
Secretaria General Ejecutiva del CCMGM, en la revista “En Viaje”, nº 56, 1972,
ed. Ferrocarriles del Estado

  Era necesaria una ley más específica que la de 1971, y por lo tanto por un buen tiempo, Irma Cáceres solicitó a la Contraloría de la República, que SISTEMATIZARA el itinerario y el modelo de gestión cultural que se desprendió de la experiencia práctica del CCMGM. La contraloría incluso alcanzó, antes del golpe de estado de septiembre de 1973, a elaborar el detalle de la ley con las actividades y el funcionamiento económico y administrativo de este centro. Que por sus características arquitectónicas (destacadas entonces por críticos de la arquitectura de renombre internacional como Marcos Winograd, Aldo van Eyck y Roberto Segre) permitía actividades de trascendencia regional, latinoamericana e internacional en general, en todos los aspectos que se fueron evidenciando como características de la generación de un modelo cultural propio, siempre en transformación.

  Cualquier reevaluación de un nuevo programa, siendo que la actual infraestructura se debe a la resituación de la función original del inmueble, obligaba a un verdadero debate público y des regionalizado para retomar estos planteamientos, con la exigencia que todos nos merecíamos. El trabajo de agenda local 21, de organizaciones como Holon Lab (framework socio tecnología de cohesión social), de la agrupación de ONGs Acción, las organizaciones ciudadanas que debaten sobre una Asamblea Constituyente, las organizaciones en torno al Software Libre, y los que plantean el uso de la energía sostenible; dan cuenta tan solo de una pequeña parte de los actores que revelan una equivalencia contemporánea de este diálogo, y desafíos comunes para quienes efectivamente representan un encuentro de planteamientos por una definición de cultura y democracia, de acuerdo a nuestra realidad efectiva.

  Nos lo debemos, sin que en este proceso de síntesis descartemos las contradicciones, y como dijo hace un par de meses el Premio Nacional de Humanidades, sociólogo Manuel Antonio Garretón; en un espacio que jamás será neutral, instalar una memoria que podamos todos discutir respecto a que fue la UNCTAD III, el Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral, Instituto Nacional de la Cultura, Instituto de la Mujer, y también el edificio Diego Portales. Sin exclusión de los antecedentes, de un lado u otro, como punto de partida.

  Manteniendo la confianza en la materialización de la construcción que nos merecemos, en el más amplio sentido del término construcción como sistema, siempre.


David F. Maulen de los Reyes
Investigador en sistemas de representación social.
Investigador de la relación arte, ciencia y tecnología al interior de los procesos de cambios sociales en el Cono Sur.

Montevideo, octubre 2010




Anexo:
vínculo carta dimisión “voluntaria-obligada” on-line

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