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Traducciones

Copiar el edén.
escrito por Pablo Selín Carrasco Armijo   
18 de marzo de 2007

 

El libro de Gerardo Mosquera, editado por Tomás Andreu, es una iniciativa compilatoria del "arte reciente en Chile" en el que se entiende "arte reciente" como el arte producido desde 1973 hasta la fecha. Copiar el Edén es una iniciativa editorial inédita en términos de  envergadura y tipo de publicación, un volumen de más de 500 páginas que reúne un registro fotográfico de los artistas seleccionados y de aquellos que acompañan los textos de los críticos participantes. 


Pese a estas características, es necesario dimensionar el alcance real de este libro. La inexistencia de personas capaces de cubrir críticamente la contingencia artística en Chile, producen la ausencia de una réplica crítica a este libro; la fácil monopolización de una perspectiva teórica frente a otra hace que Copiar el Edén se construya al margen de una gestión estatal y, sin embargo cuente con una especie de protagonismo de éste último que oculta la negligencia de la institucionalidad cultural chilena en lo que concierne a la documentación historiográfica mediante el fomento de publicaciones. Recalcaremos entonces el carácter privado de la publicación, desde un agente cultural (Andreu) interesado principalmente en la proyección del mercado artístico chileno, todo análisis crítico del texto no debería olvidarse de esta característica, el objetivo de Copiar el Edén es evidentemente el de aumentar el protagonismo de los artistas contemporáneos chilenos en el mercado internacional del arte. En consecuencia, este libro debe ser entendido como un catálogo promocional, y una crítica del libro, debería apuntar, especialmente, a la efectividad del libro como un fetiche de sobremesa e instrumento de visibilidad internacional. 


 

edenfoxley

Otros elementos de análisis, mucho más interesantes, vienen a darse por todo lo que rodea al libro. La ausencia de participación estatal, el carácter singular de esta publicación y la desolación del mundo editorial chileno, incapaz de mantener un ritmo sostenido de publicaciones de arte y expuesto constantemente a fenómenos de monopolización histórica como es el caso de Copiar el Edén.  Esta crítica es un campo cruzado por todas esas variables y aquellas que dan al libro el protagonismo adquirido, pese a que su parentesco editorial más cercano podría ser el de un catálogo de vinos.

 

De todas formas, los análisis simbólicos más complejos en torno al libro no nos van a devolver más que al punto de partida en relación al carácter privado de Copiar el Edén. El tatuaje de la mujer que da título al libro es una opción que responde, más que a un gesto de corte simbólico o artístico, a la obediencia acrítica a patrones de moda imperantes,  realzados por el incidente en el lanzamiento de la portada del libro, en el que la modelo se vio obligada a mostrar su espalda, en un acto evidente de violencia de género, como una extensión del producto entregado, ante la satisfecha mirada de la ministra de cultura y los otros personajes presentes.



En el exceso de liberalización de las instituciones en Chile, observamos la generación de un bloque textual, que sin tener que ocupar un espacio legitimador para la escritura de arte en Chile, lo ocupa por el poder de producción editorial; frente a la ausencia de voluntad de textos de historia del arte, iniciativas de esta envergadura adquieren tintes monopólicos; la falta de voluntad editorial, y la ausencia de una promoción estatal en una institucionalidad cultural tan deteriorada como la nuestra, recuerda a la privatización de los servicios más elementales (como la policía privada en Robocop, la privatización del agua lluvia en Cochabamba o la concesión de cárceles privadas en Chile), en este caso, los daños colaterales tienen que ver con la responsabilidad que implica la producción de un catálogo de este tipo en un medio editorial tan alicaído como el chileno y si acaso un producto de este tipo basta como iniciativa para levantar un inexistente mercado de artistas nacionales circulando en el extranjero, la relevancia de la selección, o de los textos que se encuentran en su interior palidecen en relación con el problema que se menciona. No estoy sosteniendo una negatividad apriorística en relación al financiamiento privado de iniciativas culturales, el problema radica en la situación contextual, lo mismo podría ocurrir si Copiar el Edén hubiera sido producido por alguna institución estatal, pero este no es el caso, y considerar los aspectos económicos y las motivaciones subyacentes de una publicación forma parte de la extensión de una textualidad crítica que va más allá de los objetos, e incluso de los textos.


No parece haber una solución clara cada vez que surge un libro como Copiar el Edén, quizás haya que esperar a que, en un futuro, la acumulación de este tipo de libros produzca una historia textual que permita la liberación de los libros de arte chileno de ese carácter fundacional en el que se ve metido que lo obliga a incluir dentro del concepto de arte reciente  a artistas que aquí ya son una institución, que tuvieron su principal papel hace veinte años. Quizás esta década es la de los gestos fundacionales, descendientes de los conceptos iluministas de historia, de orgullo republicano, y ese tiempo se ve rebalsado por la crítica que el arte y la crítica hace de esos conceptos.

 

 

 




Links.

 

 

Sepiensa.Net ha reunido los vínculos a los textos de J.P. Mellado relacionados con Copiar el Edén.. Se puede acceder a una lista de los artículos siguiendo este link. 

 

Comentarios
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cata mena   |201.215.40.xxx |2009-03-25 15:49:24
Encuentro tan resentido y añejo tu comentario que de verdad no creo que tenga ninguna efectividad. Al final, las muletillas típicas: monopolio de una visión histórica, debilidad de la institucionalidad cultural, afán marketinero de la publicación. La típica queja sin proposición. Deberían celebrar que en vez de no hacer nada, se hizo ALGO y que ese ALGO funcionó y tiene calidad. En vez de quedarse cartuchamente pegados en la frivolidad de la chica que mostró el tatuaje. Eso no es violencia de género, es puro marketing, y no tiene nada de malo. Lo malo es que no hay ninguna alternativa real a eso. Los otros libros que se han hecho son mamones y aburridos. O me vas a decir que te calienta más Ivelic y Galaz?
Pablo Selín  - respuesta   |201.215.11.xxx |2009-03-25 16:10:48
Es que igual hay que reconocer que los productores del libro lo pusieron en bandeja, hay muchos elementos que dejan mal parado al libro. ¿Qué quieres que diga? Es obvio que el libro es lindo y tiene mejor papel que el de Chile Arte Actual, y los textos de Copiar el Edén están democráticamente escogidos de teóricos chilenos que parece que saben lo que escriben. Evidentemente no estoy en "contra" de que hagan el libro.Pero en mi opinión, responde demasiado bien al marketeo del arte chileno para el exterior y no aporta mucho a una construcción crítica de la historia del arte chileno, exista o no la posibilidad de ese libro. Es obvio que la misión del libro no era ser un referente crítico. Coincido eso sí que está medio añeja la crítica que escribí, en el 2007 se veía bien para mi gusto, pero ahora creo que podría haberla escrito de una forma menos aburrida.
Caroart   |200.83.101.xxx |2012-05-07 00:10:49
Que fácil es denostar el trabajo de otros. Por personas como tú que les gusta andar basureando el esfuerzo ajeno, que trata de hacer algo bueno, de hacer un aporte, es que en este país el arte no logra surgir como debiese, aunque ya estamos mejor que antes, este nivel de negatividad hace que el ambiente artístico sea poco motivante. Si por el contrario fuésemos mas positivos, habría mas gente motivada en hacer este tipo de cosas y habría mayor diversidad, pero no, hay que andar haciendo comparaciones peyorativas que a lo único que conducen es a engendrar mas pesimismo...mal.
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