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Documenta 12: Los temas
escrito por Daniel Reyes León   
29 de diciembre de 2007

ver puntos 1, 2, 3 y 4: Documenta 12: lo multicultural en corral ajeno.

5. Revisión de los temas de documenta.

   Como ya he mencionado, los temas convocados a documenta 12, con el cual se organizaron los tres ejes de documenta 12 magazines fueron: 1. ¿Es la Modernidad Nuestra Antigüedad? 2. La Nuda Vida. Subjetividad. 3 ¿Qué Hacer? Educación. Estos tres inicios contestaron a lo sucedido hace diez años atrás en esta misma ciudad. No solo porque disgregaron el centro de las propuestas hacia tres ámbitos bastante permeables y hasta cierto punto completamente tolerantes a cualquier manifestación, perdiendo el consiguiente rigor que caracterizó las últimas ediciones de documenta, sino porque además esos tres ejes retomaban antiguos cabos discursivos que apuntaban soterradamente hacia la unidad de la Europa comunitaria. A modo de lápida a la modernidad, pero también como un último honor que pareciera estirarse a lo largo de las décadas, las reflexiones sobre la modernidad salen a jugar un rol bastante importante como basamento cultural de la posición eurocentrista. Pero ¿Qué modernidad? Cuando algunos recién nos estamos preguntando ¿que es lo que hubo antes de nuestra actualidad?, indagando en destapar los métodos y las producciones de pequeños grupos que, en muchos casos, se han preocupado más de la apropiación de las ruinas que de la creación de nuevos espacios, uno tiende a crear desde cero las nociones de antigüedad, modernidad o simplemente de un “antes de”.
   ¿Es la modernidad nuestra antigüedad? No. Definitivamente no es positivo responder con una negación, suena a mañas de niñato. Pero cuando debemos enfrentarnos al desarrollo de aspectos culturales que hemos visto pasar por el lado, sin ser partícipes activos de ello salvo por la ingente literatura surgida a partir del tema (literatura no local), no queda más opción que ver todo lo que no se hizo, ya que es desde ahí que se fundamenta y se aprecian los desarrollos propios, individuales y hasta cierto punto independientes.
    La negación surge por la necesidad de contrastar, y es desde ese deseo de contraste que podemos sugerir el dialogo, un diálogo de la diferencia, única posibilidad de traer a nuestro contexto la Modernidad y su momento de instauración como modelo de desarrollo. Salvo en Brasil –con un proyecto icono que transformó profundamente sus estructuras socio culturales-, la modernidad y su aspiración “esperantiana”, nunca pudo ser acogida como modelo predominante, principalmente porque los fundamentos de la reconstrucción en Latinoamérica nunca han tenido un proyecto similar al plan Marshal –a pesar que la destrucción y la explotación, así como el aislamiento en términos socioeconómicos han sido constantes y han mutado en diversas formas de colonialismo-, y porque la realización del proyecto modernista no contemplaba los rasgos particulares de las diversas culturas con las cuales debía emprender el diálogo. En Latinoamérica, el proyecto de la Modernidad nace muerto, sin raíces técnicas ni culturales que lo avalen, y también socavado por el colonialismo que, incluso otras antiguas colonias, han llevado a cabo. Sin embargo es justamente esa negación la que impulsa muchas de las manifestaciones sociales y culturales que han traído profundos cambios en las culturas locales, tanto de poder como de administración, así como en la visión que se lleva a cabo para inscribir los términos para la definición de la identidad: sus manifestaciones culturales.
Propongo dos ejemplos puntuales que en Chile avalan lo tangente que fue la modernidad: 1. El nacimiento y desarrollo de la televisión dentro de la institución universitaria, un caso único en el mundo que no ha tenido mayor atención por parte del desarrollo de las teorías de los medios. 2. El complejo de las torres de San Borja, un hermoso proyecto y un descalabro urbano sin ser terminado que ha logrado sobrevivir en pleno centro de Santiago gracias a su habitabilidad, pero que recién en el año 2007, se ha resuelto como el espacio cultural (me refiero al futuro Centro Cultural Gabriela Mistral) para el que originalmente estaba destinado. Ambos casos de una modernidad abandonada que, por ende, no ha recalado más que en circuitos académicos, sin proyectarse más allá ni redondear la historia reciente del país.
    Igualmente las preguntas siguen surgiendo y desbordan hoy en día en torno a las nociones de progreso con las que se identifica la política actual. Por ejemplo, ¿por qué insistir en espacios culturales donde no hay sustrato histórico de la cultura? Me recuerda el proyecto de la casa de vidrio, un gran proyecto sociológico donde, por privilegiar el aspecto arquitectónico del ensayo, se cometió el error de introducir a una actriz, transformando todo el montaje en una escenografía lista para alimentar la prensa rosa y la represión de una sociedad religiosamente castrada. Es decir, para que abrir más cubos blancos, si éstos no son capaces de realizar la labor cultural por el solo hecho de ser espacios. Los espacios, ya lo decían los filósofos griegos, necesitan ser activados, aunque se trate de espacios institucionales validados dentro de lo oficial. La validación no implica tácitamente una activación como epicentro cultural; esto último requiere estrategias menos pragmáticas que muchas veces implican riesgo, meterse en lo desconocido.

 

   “La Institución Local. Educación”. En un país donde la universidad se ha apoderado de la institución artística (¿Alguien conoce artistas chilenos autodidactas formados después del 95?) generando una gran camada de Licenciados en Arte -entre los cuales me incluyo-, la necesidad de espacios de inserción, plataformas de experimentación y de vinculación entre los agentes culturales, se comienza a transformar en una especie de pulsión arquitectónica. La creación de cubos blancos para los artistas no resuelve un problema de la modernidad en cuanto a la institucionalidad cultural, encargada en gran parte de formar los puntos de vista de cada cultura en relación a las otras, e incluso para ponerse en el lugar de las otras sin caer en localismos burdos y nacionalistas sobre lo periférico.
   Es decir ¿Qué sucede con la educación respecto a una cultura reflejada en las artes del lugar? Si, bueno, siempre va a estar de moda vilipendar lo contemporáneo, tirarlo para abajo, decir que es una mierda, y siempre con el fin de establecer unas jerarquías en torno a la sociedad productora de cultura, un poder. Básicamente porque es fácil y porque, en ese canibalismo de la sociedad productora de cultura, comerse al otro es más fácil que entrar a observarlo. La indigestión resolvería esta moda, pero no deja de ser curioso que a nivel de educación, las artes visuales y sus agentes siempre se caractericen por ser muy críticos – ácidos incluso-, pero que sin embargo, en el caso chileno casi no existan espacios de diálogo entre estas críticas. Es decir, al final todos opinan ejerciendo su democrático derecho a decir lo que piensan, pero son incapaces de fundar sus opiniones en la medida que la noción de mito urbano o, como dicen algunos teóricos, la telenovela, es más importante que una discusión plasmada. Para constatar este hecho, solo debemos remitirnos a la prensa establecida y ver el vacío existente, ante lo cual han surgido en la última década medios en otros soportes e intentos esporádicos por establecer una diálogo continuo que sirva como fundamento educacional. Sin embargo estos medios no cuentan con plataformas productivas ni respaldo constante como para establecer líneas que superen los esfuerzos personales de quienes lo llevan a cabo. No son una inversión para nadie, por lo que no participan de la distribución del capital cultural y se mantienen en una periferia bastante ambigua (léase nosotros mismos).
   La educación artística en la transición temprana, se caracterizó por mantener ciertos grupos cerrados, los cuales se institucionalizaron mediante la universidad. Y salvo algunos excepcionales y destacados casos, las discusiones sobre el estado de la cuestión en el área cultural, se diluyó en el triunfo institucional de la educación artística. Como el corredor que llega al final de los cien metros planos y deja de correr a la misma velocidad, comienza a descansar para ir a la entrega de medallas. En una momento del cambio de siglo, la reflexión pública sobre los productos culturales entraron en una especie de jubilación, avalado por la noción de fiesta de la cultura que inmediatizó los hechos y su recepción a un punto muerto que celebraba constantemente el triunfo de un presente.
   Sin embargo la pregunta sobre la modernidad y la educación, que inevitablemente nos lleva a la revisión de la historia reciente y su negación, nos plantea otra pregunta ¿Qué fue si no hubo modernidad? E, insisto ¿Qué hubo antes de lo que hay ahora? Difícil tarea si la discusión no era pública, y más aun si aparte de no ser pública, se desarrollaba en grupúsculos cerrados y autorizados para indicar lo que era arte o no en torno a las instituciones. En este sentido, la sensación de desnudez frente a los conocimientos existentes de la historia reciente aun permanece. Un miedo que lleva rápidamente a la descalificación y al sobre proteccionismo de los logros que, colectivos e individuos, han llegado a sostener con el consiguiente costo de vida personal: Revista de Crítica Cultural, Bienal de Vídeo y Nuevos Medios, Museo de Arte Contemporáneo o la desarrollada organización en relación a la Performance, solo por mencionar casos constantes en los que el temor inicial a la destrucción del proyecto ha llevado a cerrar las puertas de un diálogo tan necesario en un país que pretende una democracia madura, así como superar con procesos posmodernos, la visión de Nicanor Parra de “Queremos ser país y somos apenas paisaje”.
En relación a lo sucedido con los temas en documenta 12 magazines, no deja de influir en el hecho que cada revista, como colectivo o a modo individual, desarrolló situaciones a discutir, pero que finalmente, casi nada se pudo discutir. La sensación de que el proyecto, como mencioné en el punto 3, evolucionó muy poco desde lo planteado a lo sucedido, hizo que los temas se impusieran por si solos, siendo sin duda “¿Es la Modernidad Nuestra Antigüedad?” uno de los que más literatura generó.
   Los problemas de estos tres temas surgieron cuando las revistas participantes vieron en ellos dos caminos: Uno, el de posicionar problemáticas locales en un diálogo mundializado. Dos, unificar el discurso en pos de un entendimiento entre productores de escritura. El problema del primer problema es que no necesariamente todos tenían los conocimientos de las cuestiones locales, por los que se caía en excesivas explicaciones históricas que transformaban las propuestas en revisiones historicistas. Y la segunda sufría de una especie de blanqueamiento en torno a las diversas realidades sociales que reunían los textos.
   Muchos autores invitados por las revistas y algunas revistas como línea editorial para la participación en documenta 12 magazines, tomaron la opción de lo particular, desarrollando específicamente un área, reuniendo extensos conglomerados de ensayos, imágenes y vídeos que permitían ver de manera más clara la forma de abordar, tanto la participación en esta revista de revistas, como las singularidades locales que asomaban a través del intercambio. Destacaban la participación de la revista Brumaria, quienes estaban muy molestos con los retrasos y la poca participación en los foros de debate, de Canal Contemporáneo, de Punto de Vista, de Esfera Pública, de Curare, por mencionar algunas de las publicaciones en castellano. Con Francisco Reyes, de la revista Curare, mantuvimos una acalorada conversación sobre los sucesos que marcaron distancia entre las revistas y el proyecto, y me quedó muy claro que hoy en día el poder simbólico de documenta es lo que produce una gran ceguera al momento de evaluar críticamente el proyecto. No porque Curare estuviera en esta posición, sino porque a pesar de todo, sigue siendo un evento que levanta mucha discusión, desde sus formas, desde sus metodologías, desde sus elecciones, desde sus temáticas, y principalmente porque su periodicidad establece tiempos que permiten seguir hablando de un proyecto que toma el pulso del arte y sus investigaciones. Digamos que documenta no tiene prisa.

continúa en: Documenta 12: Lotty Rosenfeld y su milla de cruces.

 


 

 

 

Comentarios
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jose toro     |201.218.131.xxx |2008-01-10 18:52:37
Hola, interesante el texto y muy de acuerdo en lo que ha discusion en torno al arte reciente chileno hace falta, interesante seria instalar la pregunta por la educación artística en Chile, por su necesidad hoy teniendo como telon de fondo el acaecimiento y total desgaste de las instituciones y de la produccion de obras "contemporaneas" en este pais, es decir, ¿para que seguir enseñando arte en las universidades o donde sea? ¿porque no volver a preguntarse por el estado del arte o de su produccion hoy aqui como lo hicieran Soro, Maulen y Lai en la tercera bienal de arte joven del bellas artes ahora que se aproxima la última versión? o ¿porque para muchos resulta una paja plantearse dichos cuestionamientos?
Daniel Reyes León     |81.202.63.xxx |2008-01-14 10:20:08
Hola Jose.
Pienso que las preguntas que planteas son ya productoras de sentido para la actividad artística que se desarrolla actualmente. Sin embargo, creo que hay una cosa que quizás pueda guiar las respuestas. Pienso que la crítica y las construcciones teóricas sobre el arte deben estar imperiosamente vinculadas a la producción artistica, de manera que su desarrollo esté subordinado a lo que hacen los artistas. Recuero el comienzo del libro de Pablo Oyarzún ,"Arte, Visualidad e Historia" donde aclara esta relación entre crítica y obra, y donde además analiza el hecho que la critica depende de las obras, pero presupone que no es así en vista de su desarrollo literario como escritura, o como visualidad codificada bajo el lenguaje escrito. Es un terreno pantanoso que no ha logrado estabilizarse por la falta de definición de los capitales culturales del país a nivel teórico.
Tambien pienso que las instituciones no se desgastan sino que simplmente no logran consolidar (evidenciandolo) líneas de trabajo a largo plazo, principalmente porque la construcción de debates públicos es muy pobre. Recien leo, por ejemplo, una crítica de Sommer en el Artes y Letras, una critica cristiana de lo bueno y lo malo; una critica pobre, ignorante de lo que sucede con el arte y la tecnología y que se límita al ámbito escenográfico para comparar las diferentes producciones de una institucion. La discusión de arte en chile se encuentra piramidalmente jerarquizada de manera sumamente célibe; Falta promiscuidad crítica, algo que Maulén, Soro y Lai hicieron hace unos años de manera radical (textualizando el arte en una "lectura" del museo), pero no lograron (ni creo que tampoco hayan querido) sostener. La critica en chile es como un malabarista malo, siempre se le andan cayendo las pelotas, y cuando ya hay varias dando vueltas, se torpieza con el monociclo. saludos.
david maulen   |190.95.8.xxx |2008-01-29 01:54:09
no es necesario que publiquen esto si piensas que estoy "publicitando mi sitio o mi obra", pero te mando esta informacion esperando te sea util.

y muchas gracias por la discusion, en serio agradecido.

dm,

esto mas que autopublicidad fue parte del esfuerzo maria berrios, miguel lawner y yo por la campa;a de reconfigurar la idea del real sentido del edifico proyecto unctad III
(entre otras cosas)

http://magazines.documenta12.de/frontend/article.php?IdLanguage=13&NrArticle=424

ESTO ES POR LA COINCIDENCIA

http://www.elpais.com/articulo/cultura/bienal/arte/obras/arte/elpepucul/20071113elpepicul_6/Tes

COINCIDENCIA CON ....

http://www.slideshare.net/guest732e9c/ppt-situacion-01

http://www.slideshare.net/guest732e9c/ppt-situacion-02

http://www.slideshare.net/guest732e9c/ppt-situacion-03
Daniel Reyes León     |81.202.63.xxx |2008-01-30 17:36:50
Hola David
No te preocupes por lo de publicitar o no publicitar, para eso está esta revista, sobre todo si tiene que ver con las cosas que pensamos y hacemos.
Para que veas como son las cosas, no había tenido acceso al texto en castellano sobre UNCTAD que publicaron en documenta 12 magazines, solo lo había leido en inglés, tal como salió en la publicación. Eso es porque tampoco accedí a la revista Auca, pero no deja de ser interesante leerlo en original. Tanto que critico el asunto de las traducciones y aquí pasó algo inverso... sobre lo relativo a chile lo tuve que leer en inglés!! Si me permitieran me gustaría publicarlo en arte y critica, con las imágenes si fuera posible.

En relación a la bienal del 2001, te agradezco los links, ya que hay mucho material para refrescar la memoria y refrescar algunas cosas que parecían olvidadas.
En relación a aquella bienal sin obras, podríamos charlar largamente sobre la necesidad de las obras de arte para una bienal y sobre el protagonismo que adquiere la ruptura del evento con su "materia prima". Personalmente creo que la teoría en relación a las artes visuales, debe de estar en directa relación con lo que se hace en obras. Pero en la escritura de arte hay algo más literiario. Digamos que, en el localismo chileno, tiene más vínculos y vicios con el poder de la literatura (un amplio y machista poder nerudiano) que con el poder de las artes visuales y su historia.
david maulen   |190.95.13.xxx |2008-01-31 14:12:09
bueno me senti baste identificado con varias de las cosas que dice mesqueita, como cuando recuerda que la bienal era un esquema de s xix, me recordo muchas empatias con enwezor que tuve tambien, y ahi me anime con el slideshare, para hacer un poco de discusion, en este momento, despues de 8 a;os estudindo las reformas de avanzada en la educacion artistica chilena, en reformas que generaron movimientos de vanguardia en sudamerica en arte y arquitectura, despues de pasar las peores experiencias con las escuelas de arte chilenas de ahora, me temo llego a la concusion que la ense;anza artistica chilena YA ES casi imposible que genere un referente como arte 1928, 1968, todavia confio en los proyectuales lleguen a hacer algo como 1945 u de chile, catolica, tucuman, lima, montevideo, bs as. pero tambien lo veo muy dificil.

como escribi anoche en una rese;a por la muerte de lozza, mucha gente joven desesperada por ser famosa sin saber para que.

ahora en la primera lectura del texto temas documnta 12, me parece que ustedes tampoco habrieron mucho el debate y se desaprovecho mucho la tribuna, me puedo equivocar en esto, pero es la impresion que tengo, pienso en ramona de buenos aires, una solucion simple pero mas participativa en lo concreto.

sobre las imagnes, las que aprecen pulicadas y las otras que andan por ahi, son del que quiera hacer buen uso de ellas, si se entiende ese sentido de patrominio colectivo se entinde el sentido de la unctad III tambien, que la hizo posible (si te fijas "nuestro" articulo no lleva "autores"), y eso fue un debate real, no estoy especulando asi en el aire.

los mejores deseos.

dm,
david maulen   |190.95.13.xxx |2008-01-31 14:20:52
extra sobre la reista auca de 1972 unctad te la recominedo como sea, esta en la hemroteca de la biblioteca nacional, en la biblioteca de la u de chile y puc, y en otras partes,

recomiendo no solo la dedicada a la unctad II de abril 1972, sino por ejmplo la ultima diagramada para septiembre de 1973, que aprece despues, donde venia un articulo de bonsiepe sobre la intec corfo, donde ya habla de interfases,y un plan de remodelacion urbana que superaba en mucho el de san borja, asi como la creacion del pueblito del parque o'higgins, donde la actual u o'higgins seria un museo de arte contemporaneo con las donaciones del museo de la solidaridad, en el edifico que originalemnte siva agurre, y gebhard dise;aron como club social en la epoca de aguirre cerda, y que despues de sep 73 se lo dejo para si el cema deformando su arquitectura le corbusier, gebhard, silva aguirre

bueno, nuevamnete, los mejores deseos.

dm,
Daniel Reyes León     |81.202.63.xxx |2008-02-03 12:58:51
Hola David. Yo dudo que lo interesante de las escuelas de arte -hoy en día- radique en que si pueden homologar o no cosas hechas en el pasado. Como lo he dicho en varias ocasiones en otros artículos (retrospectiva de matta clark o primera generación), creo que mayo del 68 (por ejemplo) es hoy en día una limitante para quienes están creando nuevos senderos para el desarrollo teórico. Hasta el día de hoy los citan como fuente de una revolución cultural a los mayosesentaiocheros, y la verdad es que, con todo el respeto que merecen, se han apernado en los reductos académicos y han forjado una idea de la teoría puesta en acción que parece confundir la fama estoica de los hechos, con la frialdad rudimentaria de los documentos.

En relación a nuestra participación en documenta 12 magazines: Nosotros hicimos una convocatoria abierta e invitamos a mucha gente no necesariamente de chile. Sin embargo hubo muchos problemas: 1. nos negaron fondos concursables diciendo que \"nuestra participación era poco relevante\" por lo que nos quedamos sin posibilidades de gestionar y coordinar algo más grande. 2. Documenta no hacía traducciones a las revistas, sino que éstas tenían que arreglárselas.
Podrás entender que sin dinero para traducciones ni de documenta ni de los fondos públicos, teníamos que pedirles a los mismos escritores o colaboradores que tradujeran sus textos. Yo no vivo en Chile lo cual dificultaba aun más la coordinación de todo esto. Todo esto llevó a que la gente simplemente no participara o nos dijera alguna pachotada por creer que queríamos abusar consiguiendo un texto gratis y además traducido al inglés, etc.
Con editores de otras revistas conversamos esto de las traducciones (puedes leerlo en http://www.arteycritica.org/ensayos/d12m.html) y el desgaste que esto significó en la coordinación del proyecto. Habría sido mucho más fácil tener un centro único de traducción, como en otras ediciones de documenta. Pero el dinero manda y parece que salía más barato esto. También es de señalar que la coordinación de d12m tuvo varios problemas internos que aun no hemos podido develar por completo.

También invitamos a mucha gente que simplemente rechazó la oportunidad y otros, porque nadie nos conoce y porque somos sospechosamente independientes, no se acercaron.
Tambien pienso que si nos invitaron a documenta 12 magazines fue por lo que hacemos y que no era necesario ponerse a hacer algo \"especial\" o intentar abracar la \"realidad del arte chileno\". Tampoco ibamos a estar haciendo un esfuerzo sobre humano o haciendo la típica chilena de aparentar más de lo que se es en realidad porque se tratara de documenta, al final ¿que nos importa documenta? mirate el artículo anterior, donde están los puntos 1, 2, 3 y 4 que se llama documenta 12 lo multicultural en corral ajeno. al final hay un link a un texto muy bueno sobre la relavancia de documenta en lationamerica, está escrito por los chicos de velocidad critica.

por lo de la revista auca, tendré que ir a chile para verla. Pronto publicaremos el artículo de UNCTAD III, podriamos continuar la discusión por allí.
un abrazo
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