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Handle with Care
escrito por Pablo Selín Carrasco Armijo   
22 de mayo de 2007

Participación en la mesa redonda de teoría en el marco de la exposición Handle with Care. MAC Quinta Normal, Abril de 2006.

 


Las tres preguntas sugeridas para la mesa:
  • Por qué cree usted que, a nivel internacional, el tema de la relación arte/género/feminismo ha comenzado a hacerse presente con cierta fuerza recientemente (bienal de Venecia curada por María de Corral y Rosa Martínez, exposición WACK! Art and the Feminist Revolution  en el MOCA, Global Feminisms en el Brooklyn Museum, Eva arte contemporáneo limeño en el Centro Mariátegui de Lima, etc.).

  • Qué lectura o comentario propondría usted de la exposición Handle with Care desde su propia experiencia de reflexión.

  • Plantea alguna característica o dificultad / beneficio particular una discusión en torno a las relaciones arte/género en el medio artístico y/o teórico local (abocado al ámbito de las artes visuales)


las he resumido en una sola, la relación que puede establecerese entre artes visuales y un concepto de género.


Realizar una exposición en la que las artistas seleccionadas sean mujeres es ya una toma de posición acerca de lo que se conceptualiza como género (que es más amplio que presentar el binarismo mujer / hombre ya que dentro de este concepto caben todas de las construcciones identitarias sexualizadas de tránsito entre ambos conceptos) y como mujer, además, da cuenta de una necesidad (preliminar) de realizar una selección y exhibición de este tipo.


Es una situación inédita, pero, ¿es el objetivo ratificar el profesionalismo de las mujeres artistas con su particular representación de mujer-artista-profesional? ¿para qué? Entonces, si el objetivo va más allá de calificar esta eficiencia representativa, se requiere un planteamiento profundo de las problemáticas de género, y cómo pueden relacionarse éstas con una curatoría.


En el caso de Chile hay una diferencia muy grande acerca del abordaje que se haga a las relaciones entre arte y género de los próximos cuatro años: su conveniencia política y su vigencia como tema. Tenemos una presidenta mujer, algo que nunca ha ocurrido antes en este país, en ese sentido, existe una conexión casi inevitable entre el momento político en que se elige reflexionar sobre arte y género y la institucionalidad política.


Podríamos hablar incluso del problema del Estado y la representación de éste en las artes visuales, algo difícil de soslayar tratándose de una exposición con financiamiento estatal.

Si una de las características más llamativas de la presidenta parece estar el “ser mujer”, toda actividad cultural que roce el problema de género desde el biologismo (y esta exposición, pese a la documentación teórica generada por la curatoría, termina produciendo esa impresión) va a ser inevitablemente una representación de esa mujeridad y por lo mismo (y sin remedio) sospechosamente oportuna. ¿por qué justo ahora una selección que por su condición había sido desplazada durante tantos años? La causa más poderosa para una exposición de éste tipo en Chile es la de la contingencia política. Por lo mismo, realizar una exposición de arte de mujeres, en este momento requiere una toma de posición respecto a las condiciones políticas en las que la utilización del concepto de género entra en la discusión, ya sea para adherirse a las lecturas producidas y replicadas desde la prensa y otros medios masivos de comunicación, en el que todo elemento producido por mujeres está pleno de mujeridad o para distanciarse de este juego de representaciones.


Dado que, a partir de la selección de las obras no parece existir una conexión lógica en Handle with Care y el arte feminista, siendo que el feminismo como movimiento teórico y activista es lo que antecede a la reflexión de género, su ocasional exclusión sólo viene a ablandar, despolitizar o desmaterializar el debate en relación con los géneros. Realizar este tipo de purificación del tema mediante la exclusión e incluso la muestra de gestos de repulsión hacia el feminismo en la mesa anterior a ésta (mesa de Artistas) es establecer una complicidad tácita a la caricatura de la feminista histérica, frígida y odia-hombres, una figura que parece haber calado muy hondo en el imaginario; tanto así que la palabra feminismo o feministas debe ser eliminada y reemplazada por la palabra género, el término género es más ambiguo y académico, y habla mucho menos de las diferencias e injusticias existentes que lo que podría hablar el feminismo, que recuerda un montón de problemas de mayor vigencia tanto en Chile como en el resto del mundo. Es lo que ocurre cuando en vez de hablar de tortura se habla de “excesos”, yo puedo comer en exceso o torturar en exceso, pero singularizar el “exceso” como una tipificación de la tortura realiza una limpieza de los actos en el nivel verbal. Al hablar de género sin hablar de feminismo, el emisor o emisora se libera parcialmente de la caricatura feminista y se puede regularizar un aparato conceptual al servicio de cualquier agente institucional que necesite liberarse de la carga de un movimiento organizado por una colectividad, ya sea el Estado, la universidad u otras.


En la mesa redonda de las artistas se discutió el asunto de género como si se tratara de una recuperación del poder representacional por parte de las mujeres (lo que podría llevarnos a creer, que en alguna medida, esta exposición se podría comprender como una toma de terreno por parte de las mujeres, y si fuera así, se podría suponer también, esta toma de terreno, como el objetivo justificado de ésta, pero en la mesa anterior, se habla más bien como si las mujeres ya tuvieran el poder por el hecho de que hubiera una que otra ministra y presidenta; nada más lejos de la realidad, es precisamente ésa una de las desventajas de la concepción biologista de género, que por el hecho de pensar que alguien por su sexo biológico o su capacidad de reproducción va a establecer una relación con el poder diferente, o que un reemplazo de ese tipo tiene alguna significación en términos de una reconstrucción estructural de las ideologías que están presentes. Los discursos e ideologías de género se meten en los sistemas de representación tanto de hombres como de mujeres, y mi diferencia biológica no es ninguna garantía para mi corrección ética.


Lo que quiero señalar es que al realizar una exposición de mujeres no se garantiza nada más que eso, que se trata de una exposición de mujeres artistas, curada por mujeres. Pero eso no implica que el discurso vaya a ser más o menos reaccionario que el discurso de cualquier hombre con algún nivel de reflexión sobre el tema.



Si la característica biológica está asegurada, sólo resta buscar lo que queda como remanente de esa selección que no apela al biologismo (y en ese sentido es un adelanto sustituir el cliché de la menstruación en el arte de mujeres (una suerte de eje curatorial en “Del Otro Lado”) y sustituirlo por uno de manufactura delicada y cuidadosa, que se presenta en productos hechos con una preocupación obsesiva por los detalles, pero aún así, la transición de una característica de nivel animal a otra cultural no basta para fijar una conexión simbólica que satisfaga al menos mis expectativas de una conceptualización más avanzada del género). Se sigue en el lugar común que maneja las concepciones de lo femenino asociado a esta preocupación y laboriosidad minuciosas; delicadeza y cuidado como significaciones últimas del ser mujer. En términos discursivos, el arte contemporáneo muchas veces se ha encargado de cuestionar conceptualizaciones hegemónicas como ésta, pero al mismo tiempo, muchas obras ejercen una forma de marginalidad en la que se hacen cargo y perpetúan las estructuras más arcaicas de un inconsciente político. Una oscilación de éste tipo parece ocurrir en Handle with care, desde la ambigüedad de su título a la multiplicidad de posiciones que son percibidas en las presentaciones de las curadoras.


En todo caso, en Chile, casi todos/as los y las artistas visuales son secundarios/as, al menos en términos de presupuesto y en relación con otras formas de expresión cultural, los fondos no se dirigen al fomento de las artes plásticas, sino principalmente al Cine, el Teatro, o espectáculos de gusto más general o masivos.


El arte visual en Chile incluso podría ser una especie de mujer entre disciplinas “hombres” en el sentido de disciplinas culturales discriminadas. Pero el problema radica en como se ejerce una posición crítica dentro de esa minoría que vendría a ser el arte, dado que es de un interés secundario para el Estado, por lo menos se podría aprovechar esa situación de outsiders para ejercer una fuerte función crítica, cuestionando conceptos hegemónicos y situaciones de poder no tan evidentes. Casi nunca pasa, por lo general los y las artistas se pliegan a los mandatos institucionales implícitos y hacen lo que “deben hacer” a ojos del Estado, y eso muchas veces se disfraza de un discurso progresista.

 

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